Geometría del recuerdo








Nico Marreros / Geometría del recuerdo / 2010

Universo de Simultaneidad
“…Es del Nico.”
Sentenció completamente segura de sí, la amiga que me acompañaba la primera vez que vi una obra de Marreros, de aquel día han pasado varios años, y soy yo quien ahora puedo sentenciar en pleno convencimiento, “esto es del Nico…”  De este primer encuentro quedan grabados: el aire de inocencia, las líneas sueltas, los colores fresas y la ingenuidad que contagia todo aquello que produce.
Muchas cosas han cambiado de aquel día: Terminó sus estudios, realizó su primera individual, la segunda y la tercera, trabajó y dejó de hacerlo, para volver nuevamente a trabajar, ha perdido y ganado amigos, y en el trayecto se ha convertido en un referente del arte joven de la ciudad.
El universo pastel ha madurado, el congénito dominio compositivo, la plástica intuitiva de recursos estilísticos propios y recurrentes, han dado paso a un manejo poético e iconográfico certero que lo hacen cándidamente elocuente.
GEOMETRIA DEL RECUERDO cuenta historias paralelas de infancia y amistad, “sus colores” esas líneas salvajemente espontáneas, sirven de trincheras para eyacular como ráfaga violenta las memorias,  flashbacks que se superponen como capas en conflicto, con sus anhelos transparentes. Los amigos, el subconsciente, la poesía, su todo, cohabitan en lienzos y nos conducen entre húmedos versos y trazos abigarradamente personales por múltiples dimensiones de fantasía simultánea: el niño inocente, el hombre sexual, el amigo enamorado, el tropical chicha, el artista fresco explotan en una única dimensión.
Marreros “El Nico”, está creciendo y en este viaje su trabajo también lo hace, quienes lo conocemos sabemos que aun nos debe mucho, sabemos también que nos pagara con creces. “Un río no es el mismo dos veces”, –me dijo la misma amiga-, dejemos que siga fluyendo.
Jorge Flores Nájar / Pelotero Frustrado / Perteneciente a la iglesia maradoniana / no tolera a los fans de Lady Gaga.
Nico:
Tengo que confesarte que se me ha vuelto inevitable ver por tu ventana.
De puntas, he observado cómo agitan sus alas las naves espaciales para tejer líneas, un laberinto ordenado de líneas: el despegue de nuestra madre shipiba que bebe ayahuasca o una lucha de insectos, una guerra de satélites en medio de la vegetación incendiada, tibia.
Porque la vegetación es tuya, Nico, la selva es tuya y la has enharinado, has usado todas las tizas del mundo en esta noche, pizarra negra de colegio, en estos pantalones malcriados, atrevidos. Porque la única selva que te queda, Nico, es la del cepillo de los pubis, de tu pubis caliente y enmarañado que derrama jugo de frutas sobre los que amas. Así te agarras, mordiendo, pataleando, a tus lágrimas de leche, a tus recuerdos. Porque tus palabras, Nico, tus líneas se van volviendo la matemática del espacio. Porque la sonrisa suave, que antes era cubo y ahora es pixel, es el balón con delicioso olor a fruta que te vas cansando de patear al arco. Porque, Nico, estamos creciendo y las burbujas de shampoo, los globos de chicle se van volviendo lanzas filudas de metal.
En “Geometría del recuerdo” , Marreros experimenta con redes laberínticas de líneas sobre sus ya conocidos personajes. Esta suerte de maraña matemática golpea la retina y, lo que al primer momento puede resultar como una guerra de satélites, termina entendiéndose como algo orgánico, como insectos, como vegetación. Es notoria, en esta muestra, una nostalgia indecible por la selva, por la libertad del pie desnudo que seguramente el artista gozó alguna vez.
Existe, a su vez, una dualidad interesante en esta serie de cuadros. Por una parte, están presentes elementos calientes: la mencionada selva, líneas amarillas de suaves trazos curvados,  personajes erotizados que interactúan, órganos sexuales explícitos, palabras como “qoñi” (voz en quechua que significa “caliente”); y por otra, elementos súbitamente fríos: las mencionadas líneas negras, duras y más rectas, personajes solitarios que sonríen con absoluta inocencia pero, sobre todo, los colores pasteles, opacos. Estos elementos contradictorios trabajan en armonía, pero el desbalance simbólico que se presenta nos sugiere la terquedad del artista en mantenerse niño, en conservar con uñas y dientes esos juguetes, esos recuerdos.
        
      Jorge Alejandro Vargas Prado / Fans de Lady Gaga

Geometría del recuerdo
Es medir los sentimientos guardados en cajas voladoras, escondidas entre la selva de mi infancia, detenidas en cada viento tropical que transcurrió a mi memoria consumida por fuegos artificiales  y atardeceres amazónicos, de los que momentos clonados sobre papeles y objetos, adquieren la energía de la lluvia, empapándose en inevitables secuencias alimenticias para un chuncho corazón; adjudicadas de sonrisas inmutables, somnolientos movimientos sobre el eje de la tierra y de desenfadados mocos expuestos en cada amor que se fue de paseo. El recuerdo de la geometría de los pasos torpes, cumplen su función, dejarse robar un suspiro ante secuencias difícilmente de formatear, por el simple hecho de poder saltar desde la cama hacia la cocha, chapotear hasta que los huesos y articulaciones del cuerpo pidan a gritos el sueño, perder la gravedad del instante y no sentirse vivo ni muerto. 
Geometría del recuerdo es eso, no mide las palabras ni su ilación, solamente se remonta a la proporción recibida de cada segundo compartido con ella, con él, contigo, con ellos, con todo.
Nico Marreros /  Chuncho / Amante del tacacho

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